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Introducción



LAS CULTURAS PRECOLOMBINAS



Desde la iniciación del siglo XVI, cuando se difundió por toda Europa la noticia del descubrimiento de un nuevo continente, se produjo una gran curiosidad por los objetos que los primeros navegantes traían de lejanas tierras. Esas piezas se hallaban, sin embargo, se alejaban de las formas convencionales de la época que apenas de vio en ellas que un extravagante derroche de materiales precioso en chucherías de salvajes.

El primer europeo que aprendió su valor puramente artístico fue el famoso pintor Alemán Durero. En 1520 tuvo ocasión de contemplar en Amberes el "tesoro" que el jefe azteca Monctezuma había enviado a Hernán Cortés con destino al Soberano de la Cristiandad y que éste -Carlos V - dispuso se mostrara a sus vasallos de las diversas ciudades del Imperio. Durero escribe al respecto en su diario:

También he visto los objetos que fueron traídos al Rey desde el nuevo país del oro: un sol de oro, de una toesa de ancho; asimismo dos gabinetes llenos de armaduras semejantes así mismo, toda clase de armas, escudos, bombardas, sorprendentes armas de defensa, curiosas vestiduras, atavíos de noche y toda clase de singulares objetos de diversos usos, muchos mas bellos de ver que jamás los fueron objetos sorprendentes . Las dichas cosas todas preciosas , habiéndoselas estimado en 100.000 florines. En mi vida no he visto nada que haya regocijado mi corazón, como estas cosas . Pues he contemplado maravillosos objetos artificiales y me ha asombrado el genio sutil de los hombres de países extraños.

 

A partir de la época de Durero son muchos los sabios y artistas que rindieron homenaje a los indios de América . Sin embargo , no existe en francés más que una sola obra donde se trata de manera extensiva la arqueología precolombina: la de Beuchat publicada en 1912, se le considero en su momento obra tan necesaria como monumental: Sin embargo, no habiendo cesado de progresar los estudios sobre la materia, el manual de Beuchat se encuentra hoy completamente envejecido. En Francia, por otra parte, no ha aparecido ninguna actualización generalizada del tema.

No pretendemos llenar esta laguna dentro de los estrechos limites de este trabajo. Bien hubiéramos querido, para dar una idea del estado actual de los conocimientos relativos a la América precolombina , basarnos en un estudio francés moderno tan exhaustivo como el de Beuchat. A falta de una obra de conjunto, hemos debido recurrir a diversas publicaciones que tratan aspectos particulares , y valernos de textos extranjeros.

Trabajos arqueológicos

 

Los trabajos arqueológicos realizados en América durante los últimos treinta años han promovido una reforma total de la cronología correspondiente a las culturas precolombinas, productos de un siglo de investigaciones. En México, por ejemplo, se denomina ahora "medias"o de "formación"a la cultura que en otros tiempos se calificaban de arcaicas. En América del Sur resulta más elocuente el caso de la cultura de Tiahuanaco: hace algunos años se le tenia por una de las más antiguas del continente; en la actualidad se sabe que no floreció sino hasta poco antes de la conquista incaica, vale decir, hacia el siglo XI de nuestra era.

Estas nuevas concepciones no deben inducirnos a subestimar el esfuerzo de nuestros predecesores; tanto más cuanto que aún hoy sobre la base de sus clasificaciones

En un comienzo, por ser totalmente deficiente los datos históricos, la única fecha cierta era la de la conquista .Gradualmente se ha logrado jalonar la prolongada historia de América con puntos de referencias cada vez mas precisos. Los descubrimientos contemporáneos acerca de la reactividad de materias orgánica tales como el carbón vegetal, la madera o las osamentas, permiten inclusive revisar, quizás definitivamente en esta oportunidad, la determinación de la edad de los monumentos. Se ha ensayado un método de construcción egipcias fechadas ; el resultado ha sido satisfactorio: Como todo nuevo método, éste aún se halla sujeto a un margen de error ; cuando se le determine en forma estricta permitirá una apreciación científicamente exacta de la situación en América.

La búsqueda de vestigios precolombinos comenzó ya en la época española, pero no guiaba a los primeros excavadores el interés de la ciencia. Al referirse a la costumbre india de enterrar a los jefes con sus fabulosos tesoros, los cronistas suscitaron la codicia de los aventureros, que se dedicaron inmediatamente a localizar antiguas tumbas de Colombia y Perú con el fin de despojarlas del metal precioso que pudiera contener. También en México , pese a que allí los estudios se basan más particularmente en la arquitectura arquitectónica, personas no especializadas se han procurado abundantes objetos, muchos de mayor interés con propósitos comerciales.

La primera excavación científica en América se efectuó durante la segunda mitad del siglo XVIII . El médico naturalista francés Eugene Dombey , enviado al Perú por Luis XVI, permaneció allí de 1778 a 1785 y realizó excavaciones . Sus colecciones se encuentran el Museo del Hombre, de París, y también en Madrid. Durante el siglo XIX, otros arqueólogos :Angrand, de Cessac . Weinner, Ber, Charnay , formaron colecciones peruanas y Mexicanas que figuran igualmente en el Museo del Hombre. Todos ellos recogieron material extremadamente rico y variado, pero emitieron revelar las condiciones de yacimiento.

Excepto de los trabajos de Seler y Boas, que siempre pueden servir de ejemplo, la investigación arqueológica se mantuvo en estado anárquico hasta la primera guerra mundial.

Fue en Perú , con las excavaciones de Uhle, y en México, especialmente en Teotihuacan donde se comenzó a trabajar metódicamente . Los mejores ejemplos de excavaciones científicamente conducidas son las practicadas por Caso y mas tarde por Acosta , en Monte Albán, lo mismo que las de Vaillant en diversos sitios del valle de México.




Se distinguen dos clases de excavaciones :

1) Excavaciones de antiguos edificios arquitectónicos derruidos que se presentan con el montículos cubiertos de una vegetación exuberante;

2) Excavaciones en las cercanías de aglomeraciones antiguas, en sitios en donde se acumularon por espacios de siglos cantidades de desperdicios y objetos desechados. En el primer caso se comienza por eliminar la vegetación y el humus, se buscan después los elementos de construcción que han permanecido en su sitio: cimientos , lienzos de pared, etcétera: Se los consolida y se reconstituyen las partes del edificio que de ellos se deduce lógicamente. Para excavar una acumulación de desperdicios se efectúa un corte del terreno que permita estudiar de arriba abajo los depósitos cada vez mas antiguos . Merced a la observación de todo los detalles, merced a una minuciosa estratigrafía, se logra distinguir las diferentes fases de la evolución industrial y social de un mismo sitio.
Los conocimientos adquiridos en cada una de las culturas de México y del Perú permiten establecer ahora un cuadro comparativo de esos dos grupos de culturas (véase cuadro 1 ).
Por razones de orden práctico, no hemos de ajustarnos estrictamente a ese plan. Los períodos más antiguos, aquellos que figuran al final de cuadro y por los cuales el material no es muy abundante, serán descritos al mismo tiempo, corte horizontal , sí así puede decirse, en el capítulo correspondiente a la prehistoria (1)

(1) Por una confusión de términos y conceptos, muchos autores , particularmente los de la formación europea, se aplican el vocablo prehistoria a aquellas épocas mas antiguas en las cuales los hombres poblaron nuestras tierras desconocían la cerámica. Vale decir, las culturas eminentemente líticas.
En sus sentidos mas estrictos , la prehistoria abarca todo el período previo a la utilización de la escritura. De hecho , entonces , la prehistoria americana alcanzaría, en la mayor parte de nuestro continente, hasta la llegada de los europeos en el siglo XV, ya que es con posterioridad a este acontecimiento que contamos con documentos seguros. Como surge del contexto de esta obra, en algunas zonas muy restringidas _ allí donde la evolución cultural permitió la conservación de una tradición oral o escrita mediante sistema rudimentarios de escriturapodemos hablar de una protohistoria y aun de una historia. Para evitar esta ambigüedad terminológica se ha adoptado en nuestra arqueología la denominación de precerámicas para aquellas culturas más antiguas , sin conocimiento de la alfarería , que llegaron en algunos casos a convivir con faunas ya desaparecidas y en condiciones climáticas anteriores a las actuales . Agroalfareras son las restantes culturas, que fabricaron cerámica ,cultivaron el suelo y son, empero, tan prehistóricas como aquéllas. (N. de T. ) .

 

.A partir de la época de formación, preferiremos examinar la sucesión de las culturas en cada zona geográfica, por columnas verticales, Desdeñaremos ciertos períodos de los cuales solo quedan como testimonios algunos fragmentos de alfarería que no permiten una reconstrucción de sus culturas.
En cambio, mencionaremos culturas de las cuales no tenemos aún conocimientos precisos, pero cuya aparente importancia justifica una descripción aproximada. De todas maneras , se trata aquí exclusivamente de una cronología provisional que deberá rectificarse a medida que se produzcan descubrimientos.
Digamos seguidamente que el empleo de la cerámica se generaliza a partir de la época de formación.
La época del florecimiento, o clásica, corresponde a las manifestaciones más brillantes de la culturas locales. Sucesivamente, se asiste a una expansión en cuyo transcurso los pueblos más fuertes tratan de imponerse y transponen los límites de sus territorios.
Comienza al propio tiempo cierta decadencia caracterizada por estilos epigonales. Finalmente apenas unos siglos antes de la conquista española, hay un imperialismo o un militarismo ( Términos propuesto por el arqueólogo norteamericano Duncan Strong ) que se desarrolla tanto en Perú como en México.
Es posible que el período prehistórico, antes del surgimiento de la agricultura, haya durado varios miles de años; que la época formativa haya comenzado algún tiempo antes de nuestra era; que el período clásico se prolongara hasta el siglo 1000, aproximadamente, y que la expansión o fusión se complementara hacia el año 1200 para dar lugar al imperialismo, al cual la conquista española habría de poner fin de manera brutal.

 

Poblamiento y Prehistoria de América



Antes de iniciar el estudio de los diferentes pueblos creadores de las grandes culturas precolombinas nos referiremos sucintamente a sus predecesores. En primer lugar, hemos de preguntarnos Cómo se pobló el continente americano? Era una población autóctona desarrollada in situ , o bien se trata de inmigrantes venidos de otra parte del mundo? En tal caso. cuantos, cómo y desde dónde pudieron llegar a esta tierra tan aislada?.


Entre todos los investigadores , sólo Florencio Ameghino sostuvo la hipótesis de una población autóctona ; pretendió inclusive demostrar que la especie humana se encontró representada en América desde la época terciaria ; pero en el mundo de los sabios se ha juzgada tan fantaseadas sus ideas que no nos detendremos en ellas.
No se halla en América rastro alguno de un hombre que pertenezca a una especie primitiva comparable al pitecántropo ,cinántropo o el hombre de Neandertal. Los esqueletos humanos más antiguos casi no se distinguen de los de indios modernos .
Sin embargo , diremos que gran número de descubrimientos han probado la contemporaneidad en América del hombre y de una fauna extinguida hace muchos centenares de miles de años. Mencionaremos solo a título de reseña el de un mastodonte en Ecuador, en medio de un hogar que contenía fragmentos de alfarería ;el de una osamenta de un mastodonte joven al lado del cráneo de un caballo fosilizado y de un esqueleto humano en la caverna Confins, en el Brasil. En Folsom (nuevo México), se encontraron retos de un bisonte fósil,(Bisón Taylori ) junto con puntas de piedras ; en Russel Springs (Kansas) una punta de sílice debajo de un omoplato de un Bisón occidentalis.
Hace algunos años se desenterró un cráneo humano en Tepexpán (Valle de México) de la misma capa que los restos de un elefante . Muy recientemente confirmóse este trabajo de excavación por el descubrimiento en el mismo terreno de un esqueleto de mamut en el cual estaban clavadas muchas puntas de sílice y obsidiana. En Lagoa Santa (Brasil), donde se exploraron ochocientas cavernas, se encontraron osamenta de una fauna fósil asociadas a restos humanos. Parecería entonces que la antigüedad del hombre americano no cede un ápice a la del hombre de las demás partes del mundo.
Esto resultaría exacto si los grandes animales hubieran desaparecido a un mismo tiempo de la tierra entera, cosa que esta lejos de ser probada. Cabe inclusive la posibilidad de que algunas especies prehistóricas se hayan demorado en América hasta los comienzos de los tiempos modernos. El estado de conservación en que se encontró la piel del enorme perezoso de la caverna Eberhardt, en el extremo sur de la Patagonia , el buen estado que se mantuvieron sus excrementos , parece confirmar esta tesis.


Generalmente se concede al hombre americano una antigüedad de diez mil a quince mil años, cuando mucho de veinticinco mil (1). Es poco en relación con los cien mil o ciento veinticinco mil años en cuyos transcurso parecen haber existido en el Viejo Mundo diferentes tipos humanos; mucho si tomamos como referencia las grandes culturas americanas, ninguna alcanzó, probablemente, su apogeo antes de nuestra era.

(1) Los restos más antiguos de ocupación humana en América han sido fechados por el método del carbono radioactivo en 21.800 años antes de Cristo (Tule Springs, Nevada, Estados Unidos de América). Esto los hace remontar hasta los tiempos inmediatamente anteriores a la última glaciación del Nuevo Continente (cf.:Pedro Bosch Gimpera," LA Amérique Paleolithique et mésolithique" en LHomme avant l escriture, de Andrés Varagnae , París 1959). Si bien el hombre americano parece muy reciente, en relación con los cientos de miles de años de antigüedad del hombre del Viejo Mundo, aquella fecha significa que se le puede considerar contemporáneo no sólo del mesolítico sino también del paleolítico europeos. Es pues, mucho más viejo de lo que pudo haberse pensado hace unos quince años. (N. del E.).

Todo el mundo concuerda en admitir que el poblamiento de América se produjo por inmigración ;pero las opiniones están divididas en cuanto al origen de los inmigrantes. Unos les atribuyen origen común, otros prefieren imaginar movimientos de poblaciones convergentes , aunque originados en diversos puntos y producidos, si no simultáneamente, por lo menos en oleadas sucesivas.
La muy particular configuración del Nuevo Mundo, hace difícil su acceso . El único pasaje relativamente atravesable es el estrecho de Bhering y el rosario de las islas aleutianas, por donde América se aproxima mucho al continente asiático; al parecer ,a la gran mayoría de los emigrantes siguió esta ruta.
Cuando la prehistoria de Siberia se conozca mejor, es posible que encontremos rastro de su pasaje por allí.
Nos asiste el derecho de suponer que provinieron de Asia muchas olas de migraciones. Una de ellas pudo haber traído el elemento dolicocéfalo que encontramos desde Brasil hasta la Patagonía. Otra, el elemento mongoloide: braquicéfalos de elevada talla, como los que se encuentran entre las poblaciones de América del Norte, quizás, pertenezcan a una tercera ola de inmigrantes. Por último, los esquimales representan el tipo más mongoloide de América.

Por lo demás resultaría muy aventurado intentar una explicación del poblamiento de este continente refiriéndolos exclusivamente a los elementos antropológicos. En efecto, gran número de pueblos americanos poseen características mongoloides bien definidas: los pómulos salientes, el color oscuro de cabellos y ojos, la tez morena -amarillenta o moreno-cobriza constituyen rasgos comunes a los mongólicos, tales como los ojos sesgados o la nariz respingada, no se encuentra en América. Por otra parte , se observan aquí rasgos no asiáticos verosímilmente atribuibles a distintos aportes.
Paralelamente a los antropólogos, los lingüistas han participado en las investigaciones relativas al poblamiento de América. En ninguna región del mundo existen tantas lenguas distintas; se las ha distribuidos en ciertos números de grandes familias ling체icas sin que haya sido posible arribar a un resultado plenamente satisfactorio; muchas de ellas han quedado fuera de toda clasificación. Se cuenta hoy entre ciento veinte y ciento cincuenta de estas familias, algunas de las cuales tienen inmensa irradiación. Pero las diferencias en el seno de cada una de ellas son a menudo tales que gente que hablan dos dialectos de una misma familia ling체ica no se comprenden.
Se ha comprobado la existencia de concordancia estructurales entre determinadas lenguas norasiáticas y americanas, pero tales concordancia no se extienden al vocabulario. En cambio existen similitudes de léxico entra la familia hoka y el malayo-polinésico y entre la lenguas chon y el australiano por la otra. Lo cual implicaría intercambio entre América y Oceanía en época mas o menos remota y , probablemente, un desplazamiento de población de Oceanía hacia América.

Entre las manifestaciones más antiguas del hombre de América, debemos citar las puntas de piedra Halladas en los alrededores de la localidad de Folsom en Nuevo México. Son láminas delgadas y puntiagudas que comúnmente ostenta en ambas caras el hueco de una lasca longitudinal que parte de la base.
Las puntas de Yuma (Colorado) son del mismo tipo, pero de forma más variada; su base es pedunculada y en ocasiones convexa. El tipo de industria de Folsom y Yuma se encuentran en muchas otras partes de América del Norte. Junto a las puntas se han hallado, raspadores, cuchillos, perforadoras, raederas, ejecutados en calcedonia, cuarcita, ágatas, sílice o jaspe. Se han encontrado puntas más toscas en las puntas de Sandia (Nuevo México); probablemente mas antiguas aún que las de Folsom , parecerían coincidir con la última extensión glaciar . Las puntas de Folsom son comparables con las de Solutré, que datan del paleolítico superior europeo, pero no existe la posibilidad de establecer una relación de tiempo entre los dos continentes.
La Civilización de Cochise, localidad al sur de Arizona donde fueron descubiertos los primeros elementos, es igualmente muy antigua. Se manifiesta sobre todo por piedras chatas de moler con sus correspondientes manos, manos de mortero, martillo y piedra de fogón: Las poblaciones que fabricaron dichos útiles se nutrían de vegetales y vivían en las márgenes del lagos hoy desecados. Idénticos vestigios se hallaron en el centro de Texas y sobre el litoral californiano meridional. Esta cultura debió diseminarse a través de México hasta el norte de la América del Sur.
En lo que atañe a este ultimo continente ya hemos mencionado el descubrimiento de restos de alfarería pintada en la gruta de Alangasi (Ecuador), en medio de un hogar que contenía los de un mastodonte ; pero se discute la edad de esta alfarería.
Estamos mejor informado con respecto a la Patagonia en virtud de una excavación estratigráfica de primera importancia llevada a cabo en las cavernas Palli Aike y Fell, próximas al estrecho de Magallanes. Fue allí donde Junius Bird encontró cinco capas superpuestas de hábitat. La capa superior corresponde a los actuales indios Ona; la de mayor profundidad , separada de las otras por una capa estéril , contiene restos de guanaco, de perezoso gigante y de caballo nativo unidos a una industria líticas de punta de jabalinas y raspadores de facturas bastante tosca, de útiles de hueso y objetos de lava cilíndricos. Los restos humanos habían sido incinerados; fue posible, no obstante, un cráneo de forma dolicocéfala y que recuerda algo al tipo de Lagoa Santa (Brasil). Por otra parte, esta excavación produce desconcierto : el caballo, presente en la capa inferior, desaparece completamente hasta los tiempos modernos. Sabemos que no existía cuando los españoles establecieron contacto con América .
Cómo explicar su extinción?
Otras excavaciones efectuadas en los llamados "concheros" del extremo sur, en el canal de Beagle, revelaron la antigua presencia de población de pescadores que fabricaban cuchillos de concha, puntas de dentadas de harpón y cuentas de hueso de ave.
Otros pescadores se instalaron en las costas chilenas , cerca de Arica y Taltal, donde se han podido comprobar dos períodos diferentes de ocupación.
Ninguna de esas primeras poblaciones elaboraba la alfarería, que constituirá mas tarde un rasgo sobresaliente de las grandes culturas.
Los primeros pueblos, también precerámicos, cuyos rastros se han descubierto en las costas de Perú, ya practicaban una agricultura rudimentaria; se cree asimismo que quizás fueron contemporáneos de los pueblos ceramistas de otras regiones. Se han localizado hasta el presente cinco pueblos de cerámica a lo largo de la costa peruana: en Puemape cerca de Pacasmayo; En Milagro y en Guaca Prieta, del Valle de Chicama; en Cerro Prieto, del valle del Viru, y en Aspero, del valle del Supe.

Huaca Prieta es el sitio que mejor se conoce ; una excavación excelente demostró que allí se sucedieron varios pueblos. La capa superior, la más reciente, es la única donde se encontraron fragmento de alfarería. Las capas anteriores no la contenían pero suministraron suficiente material para formarse una excelente idea del género de la vida de los pueblos precéramicos. La población debía ser relativamente densa. Las viviendas, adosadas a grandes bloques de piedra, eran semisubterráneas. La alimentación se componía principalmente de pescado y mariscos; la recolección de ciertas plantas silvestres las complementaban, como también algunos cultivos de achira,(especie de tubérculo), calabazas, judías, pimientos, lúcumo.
El maíz que debía convertirse en el alimento básico de América, era aún desconocido. La cocción de los alimentos se realizaba con el auxilio de piedras calentadas: se colocaba el manjar directamente sobre la piedra o bien se introducían piedras calientes en una calabaza llena de agua. Este sistema de cocción perduró inclusive después de la introducción de la cerámica.
Los habitantes de Huaca Prieta, también cultivaban el algodón, con el cual trenzaban redes de pescar. Hilaban sin emplear el huso. Todavía era muy poco frecuente el verdadero tejido, pero se confeccionaban vestimentas de corteza ablandada a golpes.
Para todos estos trabajos empleaban raspadores y cuchillos de sílice obtenidos mediante percusión, pesas perforadas para redes y agujas de hueso. En los tiempos mas remotos de esta cultura los muertos eran enterrados en simples fosas; más tarde se construyeron tumbas abovedadas utilizando bloques de piedra rodados.
Entre los primeros habitantes de América que acabamos de evocar y los que elaboraron las grandes culturas precolombinas se sucedieron innumerables generaciones. Millares de años de ocupación en el lugar fueron necesarios para crear un terreno propicio al desenvolvimiento de los diversos estilos cuyos vestigios admiramos hoy.

Areas Culturales


Las grandes culturas precolombinas se encuentran localizadas en México.
en América Central, en las Antillas, y en el interior del sistema andino de América del Sur: Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia una parte de la Argentina, y el norte de Chile. Cuando se halla situado al este de la Cordillera oriental, vale decir la mayor parte de América del Sur, permanece fuera de esta zona, principalmente las regiones amazónicas, de particular humedad, que no se prestan para el establecimiento de poblaciones sedentarias, y asimismo las vastas llanuras argentinas. Constituyen una excepción la isla de Marajó ubicada la desembocadura del amazonas y las inmediaciones del gran río en su curso inferior, donde se han descubierto vestigios de culturas elevadas. En América del Norte, descontando el caso de los indios Pueblos del Norte, y de los Mound-Builders, no tropezamos con culturas notables pese a que el poblamiento de ése continente se remonta hasta cerca de cinco mil años.
El área de las grandes culturas es, en consecuencia, relativamente limitada: sin embargo, existen en Tal número y su variedad es tanta que resulta imposible exponer conjuntamente su evolución. Los etnólogos han debido determinar zonas culturales emparentadas Distinguiremos, grosso modo, tres zonas entre las altas culturas.

I. Mesoamérica comprende una gran parte de México, Guatemala, Honduras y una porción de Nicaragua.

Si bien no podemos enumerar aquí todos los elementos culturales comunes a todos los pueblos de esta zona, desearíamos mencionar los más importantes, sobre los cuales volveremos con mayor detalle al hacer la descripción de las diferentes culturas. Se encuentran por doquier la pirámide escalonada, los patios recubiertos de estuco y los juegos de pelota. El sistema numérico vigesimal, junto con los meses de veinte días, el doble calendario solar y litúrgico y los ciclos de cincuenta y dos años son lo usual. Casi en todas partes se cultivaba el cacao, la chía y el maguey (especie de agave); este último servía para la fabricación del papel. Existía una escritura jeroglífica empleada en manuscritos conocidos con el nombre de códices y que son libros plegados en forma de biombos. Las armas eran cerbatanas, con proyectiles de arcilla como municiones. Las sandalias poseían talón.

II. El área circuncaribe tenía su centro en el mar Caribe. Comprende las Antillas, los países meridionales de la América Central y las costas atlánticas de Colombia y Venezuela. Hacia el sur los límites pasan por las Guayanas; hacia el interior, son bastante imprecisos.

Los elementos culturales típicos de esta zona no son tan abundantes como en Mesoamérica; la mayoría se expandió por otras partes, entre ellos el cultivo de la mandioca o el trabajo de oro y de la tumbaga. Sorprende la ausencia de toda gran arquitectura de piedra. Es característico el trabajo de la madera; las obras de madera más frecuente son las sillas bajas que volvemos a encontrar en la zona andina, principalmente los "duho", asientos con respaldo, y las escudillas.

III. El área andina que se extiende a lo largo de la zona de los Andes, desde el extremo norte del continente hasta Chile, entre la Cordillera Oriental y el Pacífico.
En toda esta región volvemos a encontrar el culto de los muertos, su conversación en envoltorios y tumbas en forma de pozos. Son típicos la cabeza-trofeo y una de sus formas,la cabeza reducida;el rompecabeza estrellado; el trabajo del cobre y del bronce. Los cૣulos se efectuaban por medio de un sistemade nudos dispustos segn determinadas reglas a los que se denominaban"quipu".

Mencionemos , entre los cultivos de origen andino, la coca y la patata -en la actualidad esta ltima se ha generalizada casi en todo el mundo.







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Actualizado el 01-10-2006