|
 |
|
|

|
marcelo bur
Fecha de registro:
June 2006
Mensajes: 7769
Administrador


|
|
INTRODUCCIÓN A LA VERSIÓN ESPAÑOLA Quisiera dedicar esta versión en castellano de THE EASY WAY TO STOP SMOKING a mi mujer y a mis hijos, que sin fumar ellos, me han aguantado fumando durante 25 años. Encontré accidentalmente este libro mientras compraba otros de encargo en una librería londinense. Mi primera reacción fue pensar que era un timo, que el autor se estaba enriqueciendo a costa de los pobres fumadores, y que seguramente él fumaba. No obstante, la curiosidad pudo más que la razón y lo compré. Me olvidé completamente del libro, sin ni siquiera haberlo hojeado, cosa que suele ocurrir a menudo cuando se compra a voleo, y que espero no ocurra al posible lector de esta versión española. Un verano, estando yo embarcado y habiéndome leído todos los libros que había destinado para el viaje, sin más opción que empezar a leer las recetas culinarias de mi hija, los prospectos de los medicamentos, o un periódico de hacía dos semanas, tomé la juiciosa decisión de comenzar a leer este libro. Desde aquel momento, todas las conversaciones en el barco giraron en torno al tema de fumar, mientras yo iba traduciendo y resumiendo el libro para mi compañero de viaje y fiel aficionado a la nicotina, Luis Sureda. A los dos días dejamos de fumar. Nos parecía un milagro, y los demás compañeros de a bordo empezaron a cruzar apuestas sobre el tiempo que resistiríamos; ellos eran los primeros incrédulos. Ni Luis ni yo hemos vuelto a fumar, ni mis compañeros a apostar. Este no es un libro sólo para fumadores, sino también para chicos que están en edad de empezar a fumar. Un padre que saca grandes bocanadas de humo tiene muy poco poder de convicción al decirle a su hijo lo malo que es el tabaco y lo mal que le sienta, sobre todo si el chico ve que a los cinco minutos ya está encendiendo otro "pernicioso" cigarrillo. Luis y yo fumábamos un mínimo de dos paquetes al día, con algún que otro purito. La verdad es que dejar de fumar es fácil (tal vez algo más fácil para unos que para otros) y se vive muchísimo mejor sin tabaco. MADRID, diciembre 1987. Gonzalo Rivera
----- Marcelo Las Malvinas son argentinas!!!
|
Publicado el: 10:53 am on Dec. 25, 2008 | IP
|
|

|
marcelo bur
Fecha de registro:
June 2006
Mensajes: 7769
Administrador


|
|
NOTA DEL TRADUCTOR THE EASY WAY TO STOP SMOKING se sitúa en un ámbito -el británico- distinto al actual en España. Hoy en día en Inglaterra el fumar es un auténtico pecado social, y el consumo nacional de tabaco se va reduciendo de una manera irreversible. Esto ayuda mucho al británico que quiere dejar de fumar: si no fuma, la gente le quiere más. Las mismas empresas tabaqueras se están cubriendo las espaldas, diversificando el negocio hacia productos alimenticios, bebidas e incluso prendas de vestir. En España, si embargo, la producción anual de Tabacalera va en aumento, y existe todavía una mayor tolerancia hacia los fumadores. El fumador español no cuenta, por tanto, con el apoyo del público en su intento de dejar de fumar. Es par él una decisión mucho más personal e íntima. Estamos convencidos de que por esta razón precisamente la versión española de este libro le servirá de mucho. El tono empleado por Allen Carr es de amigo a amigo, lo cual nos ha llevado en la traducción a tutear al lector: creemos que el tuteo refleja mejor el estilo del original, y muchas veces es como si el lector estuviera hablando consigo mismo. Algunas expresiones inglesas nos han dado guerra. Al final no tuvimos más remedio que recurrir a la jerga de los heroinómanos para traducir "withdrawal pangs" por "mono". El aparente paralelismo entre el tabaco y la heroína puede resultar exagerado, pero sólo es una cuestión de grado: la única diferencia es que el "mono" del tabaco es muchísimo más benigno que el de la heroína, y el tabaco mata más lentamente. Pero ambos matan, ambos son drogas adictivas, y ninguno de los dos ofrece beneficios placenteros a cambio. MADRID, diciembre 1987. B.M.
----- Marcelo Las Malvinas son argentinas!!!
|
Publicado el: 10:57 am on Dec. 25, 2008 | IP
|
|

|
|
|

|
marcelo bur
Fecha de registro:
June 2006
Mensajes: 7769
Administrador


|
|
EL PEOR ADICTO A LA NICOTINA QUE JAMÁS HE CONOCIDO. Tal vez debería empezar por explicar por qué me considero competente para escribir este libro. No soy ni médico ni psiquiatra; mis títulos son mucho más efectivos. Fui durante 25 años de mi vida un fumador confirmado. Durante los últimos años fumaba 100 cigarrillos diarios en los días malos, y nunca menos de 60. Durante mi vida había intentado dejarlo docenas de veces. Una vez lo dejé durante seis meses, y después de ese tiempo me encontraba todavía intentando escalar el muro: me colocaba cerca de los fumadores para obtener un soplillo de su humo; todavía viajaba en los compartimentos para fumadores en los trenes. En cuanto a la salud, con la mayoría de los fumadores es una cuestión de "lo dejaré antes de que me ocurra nada". Yo había llegado al momento en que sabía que me estaba matando. Tenía un dolor de cabeza permanente, producido por la presión de las toses continuas. Sentía como palpitaba la vena que baja por el centro de la frente, y sinceramente creía que en cualquier momento habría una explosión en mi cabeza y que me moriría de una hemorragia cerebral. Me preocupaba aquello, pero no me hacía dejarlo. Había llegado a una etapa en la que había dejado hasta de intentar dejarlo. No era que me gustase fumar. La mayoría de los fumadores ha estado alguna vez bajo la ilusión de que disfrutan de un cigarrillo de vez en cuando, pero yo nunca he tenido esa ilusión. Siempre he odiado el sabor y el olor, pero creía que los cigarrillos me ayudaban a relajarme. Me daban valor y confianza, y me sentía siempre tan deprimido cuando intentaba dejarlo, que no me imaginaba cómo podría haber una vida agradable sin cigarrillos. Al final mi mujer me envió a un hipnoterapeuta. Debo confesar que estaba completamente escéptico, que en aquellos tiempos no sabía nada acerca de la hipnosis, y que me imaginaba unos tipos con aire de Svengali, con ojos penetrantes, agitando péndulos. Tenía todas las ilusiones que afectan a los fumadores, con una excepción: sabía que yo no era una persona de poca voluntad. Yo dominaba en todos los demás aspectos de mi vida, pero los cigarrillos me dominaban a mí. Yo creía que la hipnosis implicaba cambios en la voluntad, y aunque no obstaculizaba el proceso (como la mayoría de los fumadores, estaba deseando dejarlo), pensaba que nadie me iba a convencer de que no necesitaba fumar. La sesión entera me pareció una pérdida de tiempo. El hipnoterapeuta intentaba hacer que levantara los brazos, y otros movimientos. Nada parecía funcionar bien: no perdí el conocimiento, no entré en trance (o al menos creo que no), pero después de esa sesión no sólo dejé de fumar, sino que realmente disfruté del proceso, aún durante el periodo de retirada de la droga. Durante aquellos años horrorosos como fumador, creía que mi vida dependía de aquellos cigarrillos, y estaba dispuesto a morir antes de estar sin ellos. Hoy la gente me pregunta si siento algún deseo de fumar. La respuesta es "nunca, nunca, nunca"; más bien lo contrario. He tenido una vida maravillosa. Si hubiera muerto por fumar, no podía haberme quejado. He tenido mucha suerte en la vida, pero lo más maravilloso de toda ella ha sido el ser liberado de esa pesadilla, esa esclavitud de tener que estar destruyendo sistemáticamente tu cuerpo, y de tener que pagar un dineral por el privilegio. Quisiera dejar claro desde el principio que no soy una figura mística. No creo en los magos ni en las hadas. Tengo una mente científica, y no entendía lo que a primera vista parecía cosa de magia. Empecé a leer sobre la hipnosis y sobre el fumar. Nada de lo que leí parecía explicar el milagro que había ocurrido; ¿por qué había sido tan absurdamente fácil dejarlo, cuando en ocasiones anteriores había supuesto semanas enteras de la más negra depresión? Tardé mucho tiempo en explicármelo, fundamentalmente porque estaba mirando la cuestión al revés. Estaba intentando explicarme por qué había sido tan fácil dejarlo, cuando el verdadero problema es intentar explicar por qué los fumadores lo suelen encontrar tan difícil. Los fumadores hablan del terrible síndrome de abstinencia, pero cuando yo echaba la mirada hacia atrás, vi que para mí no había existido tal síndrome. No hubo ningún dolor físico, estaba todo en la mente. Ahora me dedico profesionalmente a ayudar a otros que quieren quitarse el hábito. Obtengo una cifra de éxitos superior al ochenta por ciento. He ayudado a curar a miles de fumadores, y quisiera dejar claro desde el principio que el "fumador empedernido" no existe. Todavía no he conocido a nadie que estuviera tan fuertemente enganchado, o mejor dicho, que se creyera tan fuertemente enganchado como lo estuve yo. Cualquier persona puede no sólo dejar de fumar, sino también encontrarlo fácil. En el fondo es el miedo lo que nos mantiene fumando. El miedo a no poder nunca más disfrutar de la vida sin los cigarrillos, y el miedo a sentirse privado de algo. Nada más lejos de la verdad. La vida no sólo es igual de agradable sin tabaco, en muchos sentidos lo es más, y los pluses de salud, energía y dinero ahorrado es lo de menos. Todos los fumadores pueden dejar de fumar con facilidad, ¡incluso tú! Lo único que tienes que hacer es leer el resto de este libro con la mente abierta. Cuánto más lo comprendas, más fácil te parecerá. Y aunque no comprendas ni una palabra, si sigues las instrucciones, lo encontrarás fácil. Lo más importante es que no andes por la vida angustiándote por los cigarrillos o sintiéndote privado de algo. En realidad, el único misterio será el por qué fumaste durante tanto tiempo. Una advertencia. Con mi método sólo puedes fracasar por dos motivos: NO SEGUIR LAS INSTRUCCIONES: El que yo sea tan dogmático en algunas de mis recomendaciones molesta a algunas personas. Por ejemplo, te diré que no intentes reducir el consumo, y que no uses los sustitutos como los caramelos, los chicles, etc. (en especial ningún producto que contenga nicotina). Soy tan dogmático porque sé lo que digo. No niego que haya muchas personas que hayan dejado de fumar utilizando trucos de este tipo, pero habrán podido hacerlo a pesar de ellos, no debido a ellos. Hay gente que sabe hacer el amor de pie en una hamaca, pero no es la forma más fácil. Todo lo que yo te diga tiene su razón de ser, para hacértelo más fácil y asegurar el éxito. NO COMPRENDER: No te creas nada sin cuestionarlo. Cuestiona no sólo lo que yo te diga, sino también tus propias opiniones y todo lo que la sociedad te ha enseñado acerca del fumar. Por ejemplo, los que creen que es simplemente un hábito, deben preguntarse si realmente lo es. Pregúntate por qué hay otros hábitos fáciles de romper, algunos de ellos agradables. ¿Por qué, entonces, es tan difícil romper un hábito que sabe fatal, nos cuesta un dineral, y nos mata? Los que piensan que disfrutan de los cigarrillos deben preguntarse por qué hay otras cosas en la vida, mucho más agradables de las que uno puede prescindir sin trauma. ¿Por qué, con los cigarrillos, tienes que tenerlos, y si no los tienes entras en un estado de pánico?
----- Marcelo Las Malvinas son argentinas!!!
|
Publicado el: 2:33 pm on Dec. 27, 2008 | IP
|
|

|
marcelo bur
Fecha de registro:
June 2006
Mensajes: 7769
Administrador


|
|
EL MÉTODO FÁCIL El objetivo de este libro es prepararte la mente para que, en lugar del método normal según el cual dejas de fumar con la sensación de que estás escalando el Everest y pasas las semanas siguientes deseando fumarte un pitillo y envidiando a los demás fumadores, puedas empezar desde un principio con una sensación de euforia como si te hubieran curado de una enfermedad atroz. A partir de este momento, y a medida que vas avanzando por la vida, mirarás los cigarrillos y te preguntarás cómo pudiste empezar a fumarlos. Verás a los demás fumadores no con envidia, sino con sensación de lástima. Si no eres no-fumador o ex-fumador, es imprescindible que sigas fumando hasta que termines el libro del todo. Esto puede parecer contradictorio. Más tarde explicaré que el tabaco no hace nada en absoluto por ti. Es cierto que uno de los misterios del fumar es que mientras estamos fumándonos un pitillo, lo miramos y nos preguntamos por qué lo hacemos. Es sólo en el momento en que nos encontramos privados de ellos que los cigarrillos tienen para nosotros cierto valor. Sin embargo, vamos a suponer que crees que estás enganchado, te guste o no. Cuando crees que estás enganchado, no puedes relajarte ni concentrarte si no estás fumando. Por tanto, no dejes de fumar hasta que termines el libro. Conforme sigas leyendo, el deseo de fumar irá disminuyendo. No arranques a medio gas; podría ser catastrófico. Recuerda que lo único que tienes que hacer es seguir las instrucciones. Básicamente, mi método es justamente lo contrario del método normal para dejar de fumar. El método normal consiste en hacer una lista de las muchas desventajas del fumar y luego decirse a uno mismo: "Si puedo aguantar sin fumar, al final desaparecerá el deseo. Entonces podré disfrutar de nuevo de la vida. Libre de la esclavitud de este hierbajo". Esto es un procedimiento lógico, y todos los días miles de personas dejan de fumar con este método. Sin embargo, es muy difícil tener éxito de esta manera por las razones siguientes: El verdadero problema no es el dejar de fumar. Cada vez que apagas un cigarrillo estás dejando de fumar. Puede llegar un día específico cuando tienes importantes motivos para decir: "Ya no quiero fumar más". Todos los fumadores se están jugando la vida entera, y los motivos para decir estas cosas son mucho más fuertes de lo que nos podemos imaginar. El problema surge al día siguiente, o a los diez días, o a los mil días, cuando en un momento débil, en un momento alcohólico, o incluso en un momento en que te sientes fuerte, te fumas un cigarrillo, y como es en parte una drogadicción, ya estás deseando fumarte otro, y de repente eres fumador otra vez. El miedo a perder la salud debería influir; nuestra mente razonable dice: "Déjalo, eres idiota", pero la realidad e que este mismo miedo lo hace más difícil. Fumamos, por ejemplo, cuando estamos nerviosos. Dile a un fumador que el tabaco le está matando, y lo primero que hace es encender un cigarrillo. Hay más colillas en el suelo delante del Royal Marsden Hospital, primer centro sanitario de Inglaterra para el tratamiento del cáncer, que delante de cualquier otro hospital del país. Todos los motivos tradicionales para dejar de fumar lo hacen más difícil por otros dos motivos: Primero.- Producen la sensación de sacrificio. Nos están obligando a prescindir de nuestro "amiguito", o nuestra muleta, nuestro único vicio, nuestro único placer o lo que el fumador en cuestión quiera llamarlo. Segundo.- Crea una "cortina de humo". De tanto pensar en las razones por las cuales debemos dejar de fumar, se nos olvida preguntarnos por qué nos vemos obligados a fumar. El Método Fácil es fundamentalmente éste: para empezar, olvidar las razones que nos empujan a dejar de fumar: luego enfrentarnos con el problema del tabaco y hacernos las siguientes preguntas: ¿Qué beneficio me proporciona? ¿Realmente disfruto con ello? ¿Es realmente necesario que siga pagando un dineral para poder enchufarme estas cosas en la boca y asfixiarme? La maravillosa verdad es que el tabaco no te proporciona absolutamente ningún beneficio. No quiero decir que las desventajas del fumar sean mayores que las ventajas: todos los fumadores saben eso. Lo que quiero decir es que el fumar no tiene ventajas. Lo único que alguna vez tuvo a su favor era su aceptación social; hoy incluso los fumadores ven el fumar como un hábito antisocial. La mayoría de los fumadores siente la necesidad de racionalizar su hábito, pero las conclusiones a las que llegan son falsas e ilusorias. Lo primero que vas a hacer, es hacer desaparecer estas falsedades y estas ilusiones. Entonces te darás cuenta de que no existe ningún sacrificio. No sólo no hay sacrificio, sino que el ser no-fumador ofrece unas ventajas maravillosas, entre las cuales las de menos son la salud y el dinero. Una vez que hayas perdido la falsa idea de que la vida no será tan agradable cuando se retire el tabaco, una vez que te des cuenta de que la vida no sólo es agradable sin tabaco, sino que infinitamente más, una vez que hayas erradicado el miedo a sentirte privado de algo, entonces podemos volver a las cuestiones de saludo y dinero, y las decenas de otros argumentos en contra del fumar. Esta nueva visión te ayudará positivamente a alcanzar lo que tanto deseas: Disfrutar enteramente de tu vida, libre de la esclavitud al hierbajo.
----- Marcelo Las Malvinas son argentinas!!!
|
Publicado el: 6:47 pm on Dec. 29, 2008 | IP
|
|

|
marcelo bur
Fecha de registro:
June 2006
Mensajes: 7769
Administrador


|
|
¿POR QUÉ RESULTA DIFÍCIL DEJAR DE FUMAR? Como ya expliqué antes, este tema empezó a interesarme debido a mi propia adicción. Cuando finalmente lo dejé fue como algo de magia. En las ocasiones anteriores, cuando había intentado dejarlo, me había supuesto semanas enteras de la más negra depresión. Hubo días en los que estaba relativamente alegre, y al día siguiente la depresión otra vez. Era como intentar salir de un pozo fangoso: veías que estabas cerca del borde, veías la luz del sol, luego te resbalabas y caías otra vez al fondo. Al final tienes que encender un pitillo, sabe fatal, intentas explicarte por qué demonios lo haces. Una de las preguntas que siempre hago a los fumadores en mi consulta es "¿quieres dejar de fumar?". En cierta manera, es una pregunta estúpida. Todos los fumadores quieren dejar de fumar. Si le dices al fumador más empedernido "si pudieras volver atrás, antes de cuando empezaste a fumar, sabiendo lo que sabes ahora, ¿volverías a empezar?" La respuesta siempre es "DE NINGUNA MANERA". Dile al fumador más confirmado, es decir, alguien que no lo considera peligroso para la salud, que no está preocupado por el rechazo social, y que tiene dinero suficiente -ya no queda mucha gente de ésta- "¿Animas a tus hijos para que fumen?", La respuesta: "DE NINGUNA MANERA". Todos los fumadores padecen la sensación de que algo malvado les ha agarrado. Al principio dicen "lo dejaré, pero hoy no. Mañana tampoco. Ya veremos". Al final llegamos al punto en que creemos que nos falta fuerza de voluntad o que hay algo en nosotros o en el tabaco, algo que tenemos que tener si queremos disfrutar de la vida. Como ya dije, el problema no está en explicar cómo puede ser fácil dejarlo, sino en explicar por qué la gente se deja enganchar al principio, o cómo fue posible que, no hace mucho, más del 60% de la población fumaba. Todo lo relacionado con el fumar está lleno de contradicciones. Solo empezamos porque ya hay miles de personas que fuman. Pero cada una de ellas desearía no haber empezado nunca, y nos dicen que es un despilfarro de tiempo y de dinero. Nos cuesta creer que no es un placer para ellos. Lo asociamos con el ser adulto, y hacemos grandes esfuerzos para conseguir engancharnos. Luego pasamos el resto de nuestras vidas diciéndoles a nuestros propios hijos que no empiecen, e intentando dejarlo nosotros mismos. También pasamos el resto de la vida rascándonos el bolsillo. El fumador medio (el del paquete diario) se gasta unos tres millones de pesetas en tabaco a lo largo de su vida, a los precios actuales. ¿Qué es lo que hacemos con ese dinero? Sería mejor que lo tirásemos por el desagüe. Lo utilizamos para conseguir una sistemática congestión de nuestros pulmones a base de alquitranes cancerígenos, una progresiva obstrucción y envenenamiento de nuestro sistema circulatorio. Cada día privamos un poco más a nuestros músculos y órganos del oxígeno vital y, por tanto, cada día nuestro letargo es mayor. Nos sentenciamos a una vida de suciedad, mal aliento, dientes ennegrecidos, ropa quemada, ceniceros asquerosos y el olor repulsivo a humo viejo. Es una vida entera de esclavitud. Pasamos gran parte de nuestra vida en sitios en los que la sociedad impide fumar, como son las iglesias, los hospitales, los colegios, el Metro, los teatros, etc., o en situaciones en las que nosotros mismos estamos intentando reducir nuestro consumo o quitárnoslo por completo, sintiéndonos privados de algo. El resto de nuestra vida fumadora lo pasamos en situaciones en las que nos está permitido fumar, pero en las que preferiríamos no tener que hacerlo. ¿Qué clase de afición es ésta, que cuando lo estás practicando preferirías no estar haciéndolo, y cuando no lo puedes hacer darías lo que fuera por un cigarrillo? Durante la mitad de tu vida, la mitad de la sociedad te trata como si fueras un leproso, y lo que es peor, eres, en otros aspectos, un ser humano inteligente y racional, que pasas por la vida siendo despreciado. El fumador se desprecia a sí mismo cada vez que sube el precio del tabaco, durante cada Campaña Nacional Contra el Tabaco, cada vez que sin querer lee el aviso en el paquete, cada vez que tiene dificultad para respirar, cada vez que se menciona el mal aliento o el cáncer, cada vez que tiene algún dolor en el pecho, cada vez que se encuentra rodeado de no fumadores. Está condenado a llevar una vida amenazada por estas sombras oscuras al fondo de su mente, y ¿qué consigue a cambio? ¡¡NADA EN ABSOLUTO!! ¿Placer?, ¿Disfrute?, ¿Sosiego?, ¿Apoyo?, ¿Inyección de vitalidad? Todo ilusiones, a menos que consideres un placer el llevar zapatos demasiado estrechos para poder disfrutar del momento en que te los quitas. Como ya he dicho, el verdadero problema es el intentar explicar no sólo por qué los fumadores tienen dificultad para dejarlo, sino también por qué la gente fuma. Ahora me imagino que me dirás: "Todo está muy bien. Aquí no hay nada nuevo. Pero una vez que te has dejado enganchar por estas porquerías es muy difícil quitártelas. ¿Por qué es tan difícil, y por qué nos vemos obligados a seguir fumando?". Los fumadores buscan las respuestas a estas preguntas durante toda su vida. Algunos hablan del fuerte síndrome de abstinencia, producido por la retirada de la nicotina. En realidad estos síntomas son tan leves (ver capítulo 06.) que la mayoría de los fumadores vive y muere sin darse cuenta de que son drogadictos. Algunos dicen que se disfruta mucho de los cigarrillos. Esto no es cierto, son sucios y asquerosos. Al fumador que cree que sólo fuma porque le gusta, pregúntale si prescinde de fumar cuando no encuentra la marca de tabaco que le gusta, y la única que hay es una que le resulta desagradable. Los fumadores fumarían cualquier porquería antes que prescindir de ello. El disfrute no tiene nada que ver. Yo personalmente disfruto comiendo bogavante, pero nunca he tenido que llevar veinte bogavantes en el bolsillo o colgados del cuello. Es como con otras muchas cosas en la vida: podemos disfrutar de ellas, pero no nos sentimos angustiados mientras no las estamos disfrutando. Algunos buscan razones psicológicas profundas: "el síndrome de Freud", "el sustituto del pecho materno". Pero es justo lo contrario. Normalmente empezamos a fumar para demostrar que somos adultos, que hemos salido de la niñez. Si tuviéramos que llevar un chupete en la boca (el verdadero sustituto del pecho materno) en público, nos moriríamos de la vergüenza. Otros piensan que es lo contrario, el efecto de "macho", echando humo y fuego por la nariz. Otro argumento sin fundamento: un cigarrillo encendido metido en la oreja sería todo menos "macho", y ¿qué macho cometería la estupidez de llenar sus pulmones de alquitranes cancerígenos? Algunos dicen, "tiene algo que ver con la forma de ocupar las manos". Entonces ¿para qué encenderlo?. "Es la satisfacción de llevar algo en la boca". Entonces ¿para qué encenderlo?. "Es la sensación de cómo entra humo en los pulmones". Una sensación atroz. Se llama asfixia. Muchos creen que mitiga el aburrimiento. Otra falsedad. El aburrimiento es un estado mental. Durante 25 años yo me autojustificaba diciendo que me relajaba, que me daba confianza y valor. ¡También sabía que me estaba matando y que me estaba costando un dineral!. ¿Por qué no fui al médico para pedirle alguna otra cosa que me diera valor y confianza, o que me relajara? No fui porque sabía que me ofrecería algo. No era una razón, era una excusa. Algunos dicen que lo hacen sólo porque lo hacen sus amigos. ¿Eres de verdad tan imbécil? Si lo eres, ponte a rezar para que tus amigos no empiecen a cortarse la cabeza para curar las jaquecas. La mayoría de los fumadores que se lo piensan en serio, llega a la conclusión de que es un simple hábito. Esto no es una verdadera explicación, pero descontadas todas las explicaciones normales racionales parece ser la única excusa que queda. Desgraciadamente es una explicación igualmente ilógica. Cambiamos de hábitos todos los días, y algunos de ellos proporcionan verdadero placer. Yo sigo teniendo hábitos en el comer que empezaron en mis tiempos de fumador. Ni desayuno ni como: sólo la cena. Sin embargo, cuando me voy de vacaciones mi comida favorita del día es el desayuno. El día que vuelvo a casa, también vuelvo a mis costumbres anteriores sin el menor esfuerzo. ¿Qué tiene este hábito, que sabe fatal, nos mata, nos cuesta un dineral, que es sucio y asqueroso y que estamos deseando dejar, cuando lo único que tenemos que hacer es parar? ¿Por qué es tan difícil? La respuesta es que no lo es. Una vez que comprendas las verdaderas razones por las que fumas, dejarás de hacerlo -así de sencillo- y al cabo de tres semanas como mucho el único misterio será el por qué habías estado fumando tanto tiempo. SIGUE LEYENDO
----- Marcelo Las Malvinas son argentinas!!!
|
Publicado el: 5:59 pm on Dec. 31, 2008 | IP
|
|

|
|
|

|
 |
|
|
|